I CERTAMEN DE RELATOS CINEGÉTICOS DEL CLUB CAZADORES CONDEVITO (AÑO 2020)

 

2º PUESTO

 

TRES EN LA MONTERÍA (O.I.M.)

 

Al enfilar la vereda flanqueada por abetos, no puedo evitar que la misma sensación de las últimas semanas me sacuda: espero que aún sepa quién soy.

En este tiempo, valoro más las “batallitas del abuelo”, a pesar de que las sé de memoria y las he oído hasta la saciedad, pero en esos momentos vuelve a ser él y en su mirada y en su mirada destellan brillos de felicidad, yo vuelvo a ser un niño, su niño…

Cuando llego, tras la rutina de rigor, se emociona al ver a su nieto, y entonces veo que está lúcido. En los ojos de mi hijo, al que ha logrado inculcar la emoción por la caza, brilla la ilusión: de nuevo primer relato de montería en extremadura, Finca Los Veneros, en el que coincidimos tres generaciones.

-”Aquel día, nos levantamos temprano, y a pesar de tu corta edad, 6 años, te comportaste como un adulto. Tras el sorteo y asignación de puestos, te advertimos de que podía ser de que avistáramos animales y cazáramos, o no, pero tu dulce inocencia infantil hacía que para mí se abriera un mundo diferente, ya que me dijiste que estabas advertido y preparado porque tu padre te había avisado la noche anterior de en qué consistía una montería tal y cómo años atrás yo hice con él.

En ese momento, disfruté como cuando no lo llevé a él, ya que tenía otra edad y la responsabilidad era diferente. Siempre fuiste un niño muy bueno y aquella vez no defraudaste.

Las piezas tardaron en aparecer, y tu padre, al sentir el tamborilear de los cascos de las pezuñas, a un gesto, se enfiló el arma a la cara y mientras yo tiraba de ti hacia atrás, mientras te explicaba susurrando para que no te asustaras lo que ocurría, de un tiro magistral, atravesó el lomo de una pieza que posteriormente fue expuesta con el resto de las cobradas.

No acabó ahí mi sorpresa, sino que cuando estuvieron listas tras la comida el resto de las piezas de la montería, tú recorriste una por una todas y cada una de ellas buscando las etiquetas de tu padre y cuando la encontraste dijiste que esa era, entonces pensé que gracias a Dios nuestra saga de cazadores, tenía continuidad en ti-”

Toca el timbre. Llega el momento de la despedida y los besos. Me marcho contento pensando que mi padre ha tenido un momento más de lucidez. Quién sabe cuántos le quedan, pero al menos ha podido veR a su único nieto con el que ha vivido su primer día de caza; para mí, como hijo de cazador, es muy importante, y más que fuera con su abuelo.

Nos despedimos no sin acordar cuándo será el próximo día de visita, pero en mi interior me pregunto si se acordará, aunque luego pienso que qué más da; que lo importante son los momentos como éste, y que la próxima vez volveré con el niño aunque nos vuelva a contar lo mismo, y aunque hayan pasado más de cuatro años desde aquel momento, porque él es feliz y eso es lo que importa.

 

 

Saludos y buena caza.

Javier Robles (Condevito).

 

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