HASTA SIEMPRE COMPAÑERO

Desde Condevito y el Club Cazadores Condevito nos unimos al dolor de la familia y allegados. Nuestro más sentido pésame.

A poco días de comenzar la nueva temporada montera, días de ilusiones y reencuentros, nos dejas Venancio. Hoy tus amigos de la caza, de la rehala, se quedan un poco más huérfanos. No queríamos terminar el día, desde Jocaex, sin agradecer tu predisposición siempre con esta asociación, para ayudar a los jóvenes cazadores y darles la oportunidad de conocer el mundo de la rehala. GRACIAS de Corazón🧡

GRACIAS por poner tu granito de arena en continuar por el futuro de la caza y el relevo generacional. Que el primer día de montería, cuando el monte esté en silencio, lo único que se escuche sea el ruido de los camiones llegando a la suelta. Cuando se abran los portones y suelten los perros, sonarán las caracolas como nunca.

Muchas miradas irán al cielo diciendo.

¡Va por ti, amigo «PESTOREJO»!

Jocaex Fedexcaza.

Decir que éramos amigos íntimos sería faltar a la verdad, si bien es cierto que siempre nos mirábamos y tratábamos con respeto y admiración.

Él con sus afamadas pirañas en el monte, y yo en el puesto.

Ambos nos quejábamos de aquellos perreros que se aflojaban en la mano de la batida. De aquellos monteros que no sabían cazar, que tenían arma pero carecían de sentido común. De esos que denominaba «tiro-todo».

Por el contrario, elogiábamos el trabajo bien hecho de aquella labor dura en el monte, con la cara y el cuerpo arañado por las aulagas y las jaras. Por llevar trozos de brezo dentro de las botas. Con agua, viento y frío, robando horas a la noche para recoger a uno de sus pirañas, mientras que algunos compañeros estaban bajo la calefacción de su casa, duchados y viendo la televisión, pues no echaban en la carga de la mañana los perros problemáticos que eran luego los más propicios para perderse tras la montería.

No amigos, Venancio era HONESTO, cumplía su palabra, no faltaba, no se aligeraba, ni temía los problemas del monte. Echaba reaños al asunto problemático y lo resolvía. Unos adjetivos que me encantan, EFICIENTE y EFICAZ. Venancio cumplía con EFECIENCIA y EFICACIA.

Recuerdo que solía actuar sin grandes aspavientos, ni venderse en la barra del bar con bravuconerías. No, él decía muchas veces: «Si tan claro lo tienes, ¡lo vemos en el monte!». Quizás de una forma humilde, pero verdadera.

Le echaré de menos. Lloraré en el monte, pues no escucharé los alegres «jipíos» de sus «pirañas», que eran su debilidad. También, de su fascinación por sus podencos paterninos.

En la última montería del año pasado celebrada en Portugal con PUEBLA Y ESTELLEZ, me contaba que un sujeto le había dicho de forma despectiva «PERRERO». Él, de manera segura autoritaria, le respondió: «Yo no soy PERRERO, soy dueño de rehala, o rehalero, que es distinto. Fíjate lo distinto que es que a mí, que hasta me cuesta dinero esta afición. Tengo un buen puesto de trabajo, fijo, no necesitando ganar dinero con la caza, pero mi afición me trae a estos montes para disfrutar con mis perros, a los que adoro con fervor y con pasión. No quiero saber tus motivos, pero no menosprecies nuestro trabajo».

Ese era Pestorejo, bofetada con suavidad pero con la mano abierta, sin más. No se achantaba, aquello era un aviso. No era broncas, pero tampoco cobarde. Mejor era no tentarle. El quid de la cuestión es que tenía ¡clase, mucha clase!

Desconozco el motivo de su muerte, a la misma vez que el modo de su fallecimiento, pero no tengo intriga ni quiero saber ni el CÓMO ni el POR QUÉ. Lo que sí aseguro con mi mano en el pecho, es que le echaré de menos en la sierra, y en la junta.

Como extremeño, que la patrona de Extremadura, la Virgen de Guadalupe, se una con la patrona de los monteros, la Virgen de la Cabeza, y allí en el cielo te colmen de bendiciones, llevándote por esos montes celestiales en compañía de los grandes MONTEROS y grandes REHALEROS.

Amigo, descansa en paz.

Tomás Cortés Sánchez.

D.E.P. José Venancio Moreno Coronado.

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